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Acaparamiento de Tierras en Argentina y Paraguay: El Dorado para Inversores

«Los cultivos de soja transgénica registran rentas de crecimiento legendarias, pero afectan a la población local de ambos países.

Los benefactores del modelo se globalizaron: no sólo las empresas transnacionales como Monsanto, Cargill, ADM o Bunge ganan con el boom. También especuladores, fondos de pensión y otros inversores transatlánticoS: el fondo agrario DWS del Banco Alemán (Deutsche Bank) participa de la empresa argentina Cresud que posee diez mil hectáreas de tierras en Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia»

Por Gerhard Dilger
Desde Asunción (Paraguay)
Diario TAZ (Alemania)

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El fenómeno del acaparamiento de tierras en América Latina todavía no alcanzó las dimensiones que tiene en África y Asia. Pero también entre el Río Grande y Tierra del Fuego destinan los inversores su avidez al negocio con la tierra. Nunca se hubiera llegado al auge -ya más calmado en los últimos tiempos- de la caña de azúcar y el etanol en Brasil, sin los millones de dólares de los mercados financieros.

Sin embargo, el negocio de la soja, usada para la alimentación animal o como base de agrocombustibles, sigue siendo tan lucrativo como antes. El grano amarillo decide sobre la vida de las poblaciones en vastas regiones de Argentina, Brasil y Paraguay. Allí se produjeron 116 millones de toneladas de soja predominantemente transgénica en el año 2011. En Paraguay, los monocultivos de soja ya ocupan tres cuartos de la superficie agricola total.

Desde hace dos años, la producción agrícola creció un 50 por ciento, sobre todo gracias a la soja. Cientos de campesinos ven amenazada su base de subsistencia  a causa del avance de la frontera de la soja –siempre y cuando no la hayan perdido desde ya-. A los costados de la ruta se multiplican los asentamientos de los sin tierra.

Los “brasiguayos”, campesinos brasileños que producen en tierras paraguayas, promueven una agricultura altamente tecnologizada y orientada hacia la exportación, que trabaja con semillas, fertilizantes y herbicidas costosos.

En lugar de la pretendida reforma agraria del presidente de izquierda Fernando Lugo, ocurre lo contrario: el Chaco paraguayo se tiene por el nuevo El Dorado de los inversores. Aún se exportan dos tercios de la soja paraguaya a Europa, pero en creciente medida también a China y la India.

También los benefactores del modelo se globalizaron: no sólo las empresas agrícola brasileñas o las transnacionales como Monsanto, Cargill, ADM o Bunge ganan con el boom, sino también especuladores, fondos de pensión y otros inversores transatlánticos. De esta manera, el fondo agrario DWS del Banco Alemán (Deutsche Bank) participa de la empresa argentina Cresud (ver cuadro). Cresud por su parte posee diez mil hectáreas de tierras en Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia.

Los monocultivos de la soja transgénica son fatales para la biodiversidad y la salud de la población campesina: a causa de la creciente resistencia de la maleza al herbicida “Round-up” de Monsanto y sus imitaciones chinas aún más peligrosas, aumenta el uso general de los agrotóxicos. Miles de campesinos y pequeño productores son literalmente intoxicados. La agricultura familiar ya no tiene cómo subsistir y muchas veces hace falta la importación de alimentos. Pero también en Argentina y Paraguay se organiza la resistencia de los sin tierra, siguiendo el ejemplo del Movimiento Sin Tierra de Brasil, que apuesta a la recuperación de las tierras, la autodeterminación y la soberanía alimentaria.

DATOS

El Banco Alemán (Deutsche Bank)

  • En abril del corriente año, el DWS, un fondo asociado del Banco Alemán explicó al diario alemán Taz, que por compromiso voluntario “ha rechazado definitivamente” su participación en la compra de tierras en el hemisferio sur.
  • Pero a través del fondo “Global Land and Opportunities”, que ha sido manejado por una empresa de Singapur, DWS forma parte de la posesión de varios millones de hectáreas de tierra, sobre todo en África y Sudamérica.

Esto es acaparamiento de tierras

  • “Mejor que oro” sería la tierra como objeto de inversión, aconsejó el millonario Warren Buffet a inversores financieros en abril del corriente año.
  • Alrededor del hecho, cuatro a cinco veces crecieron los precios de tierras agrícolas en los últimos años. Una razón es la creciente demanda de productos agrarios de los países emergentes, pero también el boom del agrocombustible.
  • 200 millones de hectáreas de las tierras agrícolas se compraron desde el año 2001 en los países en vías de desarrollo, estima la agencia Oxfam. En la mayoría de los casos, estas tierras fueron usadas anteriormente por pequeños productores. Se sigue cultivando las tierras, pero los productos faltan en el mercado local.

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