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Respuesta de REDAF a afirmaciones del Ing. Eduardo Sierra publicadas en Diario Norte el 9 de febrero de 2012

En esta nota, la Red Agroforestal Chaco Argentina (REDAF), entrega argumentos técnicos que contradicen las afirmaciones del Ing, Eduardo Sierra, publicados por Diario Norte, bajo el titulo «Hay Ambientalistas que quieren convertir al monte en un museo y condenar a la gente a la miseria».

Para la REDAF las declaraciones de Sierra «son incorrectas no sólo desde el punto de vista técnico, sino también ético, ya que solo busca justificar la depredación de los bosques y el cambio de uso del suelo».

Decir que el Monte no es la Vegetación Natural del Chaco es una aseveración falsa

Respuesta de la Red Agroforestal Chaco Argentina (REDAF) a afirmaciones del Ing. Eduardo Sierra publicadas en Diario Norte el 9 de febrero de 2012

 

El Chaco es una región fitogeográfica muy vasta y heterogénea.  En el Estudio Integral de la Región del Parque Chaqueño (1)  – una investigación de 11 tomos realizada por la Red Agroforestal Chaco Argentina en el marco del Proyecto Bosques Nativos y Áreas Protegidas en el año 1999 – zonificamos 20 unidades de vegetación en toda nuestra región chaqueña (2), de las cuales 9 están ubicadas en la provincia del Chaco.

Según lo demuestra este estudio, resulta evidente la correlación que existe entre las áreas boscosas y sabánicas con la estructura geomorfológica, la variación climática, el sistema de drenaje y desagüe predominante (avenamiento), la diversidad de especies presentes y el desarrollo de los procesos biológicos que nutren el suelo y van determinando su tipología (desarrollo edáfico). Es la interacción y la varía de estas condiciones en gradientes propias de cada área, lo que define el carácter de la vegetación y la relación de dominancia que existirá entre las especies leñosas (como los árboles y arbustos) y las graminiformes (como los pastizales).

El paisaje vegetal de la provincia de Chaco es producto de la confluencia de esta diversidad de procesos; y varía tanto de norte a sur como de este a oeste. Tenemos entonces que en algunas zonas, y sobre ciertas geoformas (como por ejemplo en los paleoconoides aluviales de la zona de Bransen) predominan los bosques altos cerrados. En otras zonas y otras geoformas (como son las planicies paleodunizadas de la zona de Santa Silvina), predominan las sabanas. Y en otras áreas predominan los pastizales higrófilos, como -por ejemplo- en las planicies inundables del dorsal oriental del sudeste provincial.

Es esta alternancia de bosques y pastizales en el territorio, lo que le da a nuestra Región Chaqueña su condición de “parque”. El pastizal, la sabana y el bosque dominan diferentes espacios según sean las correlaciones internas de los factores que le dan cohesión a la estructura vegetal. Y esta es una condición anterior al proceso de antropización, que deviene en transformaciones en el ambiente por la mano del hombre.

El repoblamiento del territorio chaqueño y la modificación del mismo por el hombre blanco – que no ocurrió durante el período colonial español, como afirma Sierra, sino que en la provincia de Chaco empieza a fines del siglo XIX en el período de organización nacional y se consolida a principios del siglo XX- , impactó fundamentalmente a los ecosistemas chaqueños provocando dos cambios fisonómicos florísticos de gran importancia.

Uno sí, -como dice Sierra- es la arbustización de pastizales y sabanas, pero el otro -que Sierra omite y es tan importante como el primero-, es la degradación de las masas boscosas por deforestación y por ganadería de monte, con pérdida de renovales y destrucción del bioderma, provocando un deterioro de los suelos (por descamamiento y carcavamiento), que terminó por desmantelar los relieves primitivos sobre los que se asentaban los bosques, llevándolos a una degradación difícil de revertir.

Este bosque degradado al que Sierra hace referencia, está lejos de ser el bosque en el clímax de su desarrollo que aparece en los relatos de los viajeros que en el siglo XIX incursionaron el Chaco, y al que por su magnificencia llamaban “selva chaqueña”, con altos bosques de quebrachos centenarios, y que años después se transformaron en el festín de “La Forestal”.

Generalizar que en la Región Chaqueña el bosque no es la vegetación natural sino una vegetación de reemplazo frente a un disturbio, (que sin duda lo es en determinados sitios), es una aseveración incorrecta no sólo desde el punto de vista técnico, sino también ético, ya que solo busca justificar la depredación de los bosques y el cambio de uso del suelo. Ninguna persona avezada que conoce la vegetación chaqueña puede confundir a un arbustal (como elemento “cicatrizante” en una sucesión que busca restaurar un proceso degradatorio), con una formación boscosa que se degradó por sobreexplotación

En otro tramo de la nota, Sierra afirma que la sustentabilidad ambiental, (concepto ecológico), se logra si hay rentabilidad, (concepto mercantil). Si ese criterio fuera cierto entonces podemos pensar -por analogía- que el agotamiento de un recurso pesquero por exceso de captura como ocurrió con la merluza es sustentable porque es rentable, ó que la minería a cielo abierto contaminando aguas y personas es sustentable por su alta rentabilidad, negando los valores y principios éticos que fundamentan la acción ó los conflictos entre un modelo productivo crematístico con la sostenibilidad ambiental.

Por último, y haciendo referencia a la “ignorancia”, es llamativo que señor Sierra “ignore” cuestiones básicas y plausibles para cualquier lector, como que bajo similares condiciones climáticas, y con igual disponibilidad de agua, un bosque transpira perceptiblemente más que un terreno poblado de herbáceas, es decir, tendrá siempre mayor capacidad de llevar humedad a la atmósfera.

El tono con que el señor Sierra habla de “ambientalistas que quieren conservar los bosques en un museo”, resulta además un agravio para quienes llevamos décadas trabajando por la defensa y el uso sustentable de los bosques, no sólo con discursos, sino a través de acciones concretas de capacitación a las comunidades, investigación científico – técnica, propuestas de políticas públicas y muchas otras. Son organizaciones como las que hoy forman parte de la REDAF, las que hace más de 20 años están insertas en el Chaco profundo, construyendo alternativas para que su gente, como afirma el señor Sierra, “no se muera de hambre”.

Tanta incerteza en las declaraciones que hace el señor Sierra en la nota, lleva a dudar de la solidez técnica que sustenta su pensamiento. Quizás, como él lo manifiesta con tanta vehemencia al final de la nota, “sería bueno que antes de hablar estudie un poquito lo que es la vegetación natural del Chaco”.

Red Agroforestal Chaco Argentina – REDAF (3)


(1) Disponible para descargar desde el sitio de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=944

(2) La Región Chaqueña Argentina abarcar la totalidad de las provincias de Chaco, Formosa, Santiago del Estero; norte de Santa Fe y San Luis; este de Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca y San Juan; norte y este de Córdoba y noroeste de Corrientes. Es parte del Gran Chaco Sudamericano, la segunda área forestal más importante de Sudamérica después de la Amazonía.

(3)   Integran la REDAF: ADER – Asoc. para el Dllo. Rural / ASOCIANA – Asoc. de la Iglesia Anglicana / APCD – Asoc. para la Promoción de la Cultura y el Dllo. / Be.Pe. – Bienaventurados los Pobres / INCUPO – Instituto de Cultura Popular / ENDEPA – Equipo Nacional de Pastoral Aborigen / SERVIJUPI – Serv. Jurídico de Pueblos Indígenas del Oeste Formoseño / FUNDAPAZ – Fundación para el Dllo. en Justicia y Paz / INDES Chaco / GEPAMA – Grupo de Ecología del Paisaje y Medioambiente, UBA / JUM – Junta Unida de Misiones / Fundación OIKOS / MAM – Manejo de Agrosistemas Marginales, UNC / GESER – Grupo de Estudios sobre Ecología Regional / INSIMA – Inst. de Silvicultura, UNSE. Participan también personas que por su labor los ámbitos técnicos, políticos, académicos, aportan a este trabajo en red.

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