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2011 Año Internacional de los Bosques: Los Bosques para las Personas

Naciones Unidas declaró este 2011 como el Año Internacional de los Bosques. Para que no sea una fecha más en el calendario es necesario que se cumplan las leyes y se escuche a las comunidades que históricamente han vivido aprovechando responsablemente los muchos bienes que proveen estos ecosistemas.

Por REDAF
para periódico ACCIÓN de INCUPO


Bajo el lema “Los Bosques para las Personas”, la Asamblea General de las Naciones Unidas, llamó a dedicar este año 2011 a reflexionar y sobre todo a actuar a favor de la conservación y el uso sostenible de estos ecosistemas. Para este organismo internacional, usar los bosques de forma responsable es una política que podría evitar que siga avanzando la pobreza en el mundo. Ya que son más de 300 millones de personas las que dependen directamente de los bosques para vivir, principalmente comunidades campesinas y pueblos originarios.

Hecha la Ley, hecha la trampa
Si miramos el panorama en Argentina, lo que viene ocurriendo con la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (más conocida como Ley de Bosques o Ley Bonasso), es un buen ejemplo de cómo una normativa con buenas intenciones puede convertirse en letra muerta sino existe voluntad política entre quienes son responsables de aplicarla.

La ley se aprobó en noviembre de 2007, luego de una fuerte presión de organizaciones de la sociedad civil. Pero hubo que esperar más de un año para que se promulgara su reglamentación, que es en concreto la guía que el Estado Nacional da a las provincias para aplicar la norma. Esta reglamentación no sólo fue tardía, sino también muy débil y ambigua en sus exigencias.

Lo que ocurrió finalmente fue que cada autoridad provincial aplicó la ley según sus intereses. El aspecto más perjudicado en este sentido fue la participación de la ciudadanía, particularmente de quienes habitan en zonas boscosas y dependen de estos bienes para sobrevivir, como las comunidades campesinas y originarias. Este aspecto que era muy relevante en la ley, muchas veces no fue considerado, pues no se facilitó la participación informada de estas comunidades o su opinión no fue tenida en cuenta a la hora de definir cómo se utilizarían los bosques.

Los Casos de Córdoba y Formosa
La Comisión de Ordenamiento Territorial de Bosques (COTBN) de Córdoba fue mirada por muchos como una esperanza para conservar los pocos bosques nativos que quedan en esa provincia. Durante más de un año trabajaron en una propuesta investigadores, organizaciones campesinas, productores y otros actores de la provincia. Pero sin dar explicaciones, la legislatura provincial aprobó una ley que no tomó prácticamente ninguno de los puntos propuestos por las organizaciones, y siguió apostando por favorecer la expansión de la frontera agropecuaria en la provincia.

Algo similar ocurrió en Formosa. Aprovechando las debilidades de la ley, el gobierno formoseño decidió ordenar sus bosques no con un criterio de conservación sino de desarrollo productivo. El llamado POT For no es otra cosa que la estrategia con la que Formosa pretende ampliar las hectáreas destinadas a monocultivos y ganadería. Así dejó habilitadas para el desmonte casi el 70% de los bosques de la provincia, sin tener en cuenta las propuestas de las organizaciones campesinas y originarias.

Vale recordar que estas dos provincias son parte del Gran Chaco Argentino, una de las regiones con mayor biodiversidad de Sudamérica, que tiene en su territorio el 70% de los bosques nativos de la Argentina. Sin embargo, sólo entre agosto y septiembre de 2010, y en plena vigencia de la Ley de Bosques, se desmontaron en esa zona más de 1.200 hectáreas.

A pesar de los oídos sordos de las autoridades, las organizaciones de estas y otras provincias no han bajado los brazos, y muchas hoy están peleando para solicitar la inconstitucionalidad de las leyes de Ordenamiento Territorial de Bosques. Uno de los argumentos más fuertes para esta solicitud es que no se respetó, por ejemplo, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ni la Ley 26.160 de Territorios Indígenas, que prohíben que se intervenga en los territorios ancestrales de las comunidades, o exige el previo consentimiento de estas.

¿Cuánto valen los Bosques?
Otro punto que nos pone a todos en alerta es la incertidumbre sobre si existirán o no los fondos prometidos en la ley, que se destinarían a promover la conservación y el uso sostenible de los bosques a través de asistencia técnica y subsidios para los productores. En un principio estos fondos debían rondar los mil millones de pesos, pero el 30 de diciembre de 2010 la Jefatura de Gabinete de Nación aprobó una partida de sólo $300 millones. Por si fuera poco este dictamen se anuló al día siguiente sin ninguna explicación oficial, y sólo se comenzaron a transferir 100 millones de pesos.

Bien dice el refrán popular que no bastan las buenas intenciones, y una lamentable muestra de ello es lo que pasa con nuestros bosques y las leyes que dicen querer protegerlo. Es de esperar que este Año Internacional de los Bosques se convierta en algo más que una fecha en el calendario, y sea un momento para rendir cuentas y enmendar el rumbo de la explotación irracional que tanto daña a millones de personas en el planeta.

Un comentario

  1. Creo, en las buenas intenciones de los distintos actores sociales,como tambièn que los cambios no son de un momento a otro,que llevan tiempo,y para eso hay que tener tolerancia, voluntad de trabajo y compromiso con el medio ambiente.

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