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“La Ley de Bosques va a ser una oportunidad perdida si no se frenan los conflictos por la tierra”

brassioloEl Ing. Miguel Brassiolo es académico e investigador de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, y además nuevo presidente de la Red Agroforestal Chaco Argentina (REDAF).  En una columna difundida a propósito del asesinato del campesino Miguel Galván, ocurrida el pasado 10 de octubre en un paraje santiagueño, se pregunta “¿Cuántas vidas vale el desarrollo?”, afirmando que los conflictos por la tierra en la región no sólo son una amenaza a la integridad de las personas, sino además un freno a la consolidación de cualquier experiencia productiva distinta al monocultivo.

Nota con audio

“Lo que tenemos que resaltar es que esto no es un caso aislado, los conflictos vienen existiendo en la región desde hace bastante tiempo, pero están muy intensificados a partir del 2000 y eso está coincidiendo con el avance de la frontera agropecuaria. Concretamente lo que vemos es que es la agricultura industrial que está expulsando fuera de la región a todo lo que es la agricultura campesina y la forma de producción aborigen. En realidad es un modelo de vida que se está tratando de imponer sobre otro, por eso los conflictos tienen este nivel de agresividad. Y esto es muy preocupante porque lo que estamos necesitando es que sea posible la convivencia de distintas formas de producción en la región y esto está costando demasiado.

La mayoría de los técnicos que están en la REDAF son ingenieros agrónomos, forestales, veterinarios… nosotros tenemos una variedad muy importante de alternativas productivas para la región, pero lo que ocurre es muy difícil tratar de llevar estas alternativas de producción a la realidad, al campo, cuando las familias están muy preocupadas por que son perseguidas, amenazadas o desalojadas, Y concretamente te diría que los problemas que existen a nivel regional no son problemas técnicos, son claramente problemas socioeconómicos».

Desde hace unos 5 años aproximadamente la REDAF viene registrando los conflictos por la Tierra y el ambiente que se den en la región chaqueña, ¿Cuáles son los datos que manejan hasta este momento?

«Hasta agosto de 2011 tenemos identificados unos 400 casos de conflicto en la región y de ellos se entrevistaron poco menos de 250 casos. De estos casos la información que surge es que no hay menos de 130 mil personas en situación de conflicto a nivel regional y esto afecta a unos 3 millones de hectáreas aproximadamente. Esto no pretende ser representativo, es lo que logramos recopilar en las entrevistas que pudimos hacer. Lo valioso de esto es que son los primeros datos que se tienen a nivel regional y nos permiten reflejar aunque sea tibiamente la situación de conflictividad que se vive».

La REDAF ha participado activamente del debate y la aplicación de la Ley de Bosques en la región, ¿de qué forma una norma como esta se puede ver afectada por esta falta de regulación en la propiedad de la tierra?
«La ley de bosques corre el riesgo de ser una oportunidad perdida si no se comienzan a solucionan los problemas de propiedad de la tierra. Creo que de alguna forma el espíritu de la ley tiende a favorecer a las familias campesinas y a las comunidades aborígenes, sin embargo, cuando se va a la aplicación concreta de la ley, a nivel de provincias, cuando se baja la ley a nivel de proyectos, chocamos con que es muy difícil la presentación de un proyecto para utilizar los fondos que esta poniendo la ley a disposición si no se tiene claramente la propiedad de la tierra. Si no solucionamos este tema corremos el riesgo de que la ley de bosques se transforme en una transferencia de fondos a los grandes productores, nuevamente, que no son los que los están necesitando. Quienes están necesitando esos recursos son principalmente las familias campesinas, las familias aborígenes para recuperar la capacidad productiva de su territorio. Porque aun aquellas familias que han conseguido alguna regularización a nivel de tenencia, también datos de nuestro Observatorio nos indican que la gran mayoría tiene menos de 400 hectáreas. Si consideramos la capacidad productiva de nuestros bosques y de nuestra región vamos a ver que 400 hectáreas pueden llegar a ser poca superficie para la producción ganadera o de uso múltiple como es la producción de las familias campesinas y aborígenes. Esto quiere decir que necesitamos meter mayores recursos para mejorar la capacidad productiva de estos bosques sino lo que va a ocurrir que vamos a solucionar tal vez un problema de tierra pero vamos a generar un problema ambiental, porque vamos a provocar que estas familias sobre exploten el bosque por falta de superficie».

Desde la mirada de la REDAF, ¿cuales serían las políticas que permitirían avanzar hacia una solución del problema de la propiedad de la tierra en la región chaqueña?

«Nosotros creemos que lo principal en este momento es frenar el tema de los desalojos, concretamente apoyar esta ley que se ha presentado para parar los desalojos por lo menos por un tiempo. En ese tiempo creo que es sumamente necesario comenzar una discusión más profunda en cuanto una Ley Integral de Tierras en la que podamos vincular distintos aspectos que hacen a esta problemática, necesitamos darnos esta discusión, esto es muy importante, pero claro que esto no se puede dar si continúan los desalojos, por eso creemos que es fundamental que esto se frene. Necesitamos empezar a generar situaciones que garanticen el arraigo de las familias campesinas y las comunidades aborígenes, esto significa que dentro de la planificación que hace el Estado se comiencen a considerar aspectos de infraestructura, de servicios, de apoyo a las actividades económicas… es necesario comenzar a fortalecer las economías locales, los mercados locales. Y también creemos que es necesario repensar el Plan Estratégico Agroalimentario del país. En el PEA los campesinos y los indígenas no están debidamente considerados, los actores que esta considerando el PEA son solamente los grandes productores capitalizados y los pools de siembra, entonces necesitamos incluirlos ahí a los campesinos y aborígenes, no como sujetos de asistencia técnica, o peor, como mano de obra disponible, sino que tenemos que integrarlos realmente dentro de la planificación que haga el estado para el desarrollo agropecuario».

Descargar audio entrevista Dr. Miguel Brassiolo, presidente REDAF

brassiolo.redaf

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