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Cuba: Aprovechamiento Sostenible de Productos Forestales No Maderables desde enfoque de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS)

La frontera agropecuaria sigue avanzando inexorablemente sobre los bosques. Una vez extraídas las especies maderables, consideradas como las únicas “de valor”, las tierras son desmontadas para realizar otros usos del suelo que en la mayoría de los casos lo agotan en pocos años y son abandonadas para proceder a nuevos desmontes; de esta forma la tasa de deforestación ha alcanzado cifras alarmantes con los conocidos daños a la biodiversidad y al ambiente que ello implica.

Por Ing. Katiuska Ravelo Pimentel (*)
Fuente: Ecoportal.net

Introducción
Se plantea que la biodiversidad es la base para el desarrollo sostenible (WRI, IUCN y PNUMA, 1992), entendido el concepto como el uso de los recursos naturales renovables biológica y económicamente, para que satisfagan las necesidades de las generaciones actuales, preservándolos de forma productiva y equilibrada para que puedan cumplir las necesidades de las generaciones futuras; lo cual indica que la sostenibilidad es un proceso que permite el acceso al bienestar, y por lo tanto tiene carácter filosófico, político, social, económico y biológico.

La situación ecológica actual atrae la atención de los hombres en el mundo entero. Además aquellos que han adquirido conciencia de la responsabilidad de la humanidad ante la naturaleza no solo consta el propio hecho de la situación dramática del medio ambiente sino que trata con insistencia de aclarar las causas que generan tan peligrosa situación con el objetivo de encontrar vías reales que conduzca a su eliminación (Starcof, 1985).

Los recursos biológicos pueden contribuir al bienestar social reciclando elementos importantes como el carbono, oxigeno, nitrógeno o suavizando las variaciones excesivas del clima u otros elementos naturales. Estos usos indirectos y los futuros todavía no están siendo tomados en cuenta en los estudios de evaluación e incluso en caso de que un recurso sea evaluado de no útil, puede llegar a ser aprovechable en un futuro, variando con el conocimiento que se tiene sobre el mismo; la ciencia y la técnica alcanzan una dimensión social muy grande cuando acometen tareas que urgen a la sociedad y cuando aportan soluciones que puedan tener carácter nacional o territorial.

A pesar de la amplia gama de PFNM y de sus posibilidades manifiestas, su futuro dependerá de la integridad y la estabilidad de los recursos forestales, tanto desde el punto de vista de su extensión o continuidad (superficie ocupada) como de su riqueza (diversidad), para beneficio de las comunidades que viven en él y para la sociedad en su conjunto.

Al disminuir los bosques y, así, su riqueza florística, estos pierden su capacidad de cumplir con múltiples funciones, como la de protección, de sustento, de recreación, entre otras. Además, con la destrucción de las masas forestales nativas, no se eliminan nada más que “los árboles productores de madera”, sino todos los PFNM que cohabitan en el ecosistema forestal. Se ha comprobado que la deforestación de los bosques hidrofíticos cerrados puede contribuir a la pérdida de hasta 100 especies por día, las cuales no han sido ni siquiera clasificadas y cuyo valor potencial como posibles fuentes de alimentos, medicinas, fibras, etc. son desaprovechados FAO (1993).

El aprovechamiento integral del bosque no solo se logra en base al conocimiento de las técnicas clásicas de ordenación forestal sino también de los PFNM que son parte del ecosistema forestal nativo. Constituyen materia prima para el desarrollo de innumerables industrias que los procesan o producen, como por ejemplo muebles de cañas y fibras, aceites esenciales, productos farmacéuticos y químicos, alimentos, etc.; favoreciendo el empleo a nivel local y regional en particular de mano de obra no especializada, generando ingresos a los pobladores, contribuyendo así a evitar la migración interna hacia el conurbano de los grandes centros poblados FAO (1993).

Los conocedores del valor actual y potencial de los PFNM son las diversas sociedades que viven en y del bosque, las cuales generalmente utilizan el recurso bosque de manera sostenible. Es por esto que los PFNM se convierten en un factor vital para lograr la conservación de la identidad cultural de estos pobladores, de sus prácticas de manejo del bosque y sus diversos productos, además que constituye una situación favorable para que los conocimientos y técnicas acerca de los diferentes usos de los PFNM sean valorados por las sociedades desarrolladas. El conocimiento acumulado a nivel popular a través de los años, debe ser rescatado y servir como salvaguarda para la permanencia de las culturas indígenas, sus tradiciones, su lengua y su cultura.

Los PFNM, brindan la oportunidad de que la población reconozca la importancia de los bosques como fuente de recursos alimenticios y de esta manera participe activamente en la conservación de estos. Aunque son reconocidos internacionalmente los PFNM no son un tema que preocupe a la sociedad en general, y tampoco son de amplio conocimiento en la comunidad de ambientalistas. La principal causa es que la obtención de los PFNM es básicamente por recolección y que la comercialización se realiza por canales no convencionales, no poseen mercado fijo, responden a variaciones estacionales y muchas veces a la ocurrencia de determinados eventos y tampoco se reflejan en las estadísticas. Por ejemplo en el caso de las hierbas medicinales, solo algunas han sido estudiadas con la seriedad que su empleo requiere. Estas razones hacen que los que planean y toman las decisiones no incluyan en la agenda políticas relacionadas a los PFNM, debido principalmente a que desconocen su importancia como fuente de alimentos y materias primas varias para pobladores locales, como oportunidad inmejorable para resguardar el recurso bosque y como herramienta para alcanzar la sustentabilidad. Al conocer todos los beneficios que le traería a la humanidad un manejo adecuado de los PFNM, es indispensable investigar más sobre el tema con el fin de divulgar estos conocimientos a la población para que esta a su vez presione sobre los actores sociales con poder de decisión para que este tema se incluya en las políticas de los organismos oficiales y redunde en un beneficio a la sociedad y al entorno físico en que habitan.

Por lo anterior se hace necesario Valorar el enfoque social de la ciencia y la tecnología en el aprovechamiento sostenible de los Productos Forestales no madereros.


Desarrollo

Aún quedan obstáculos que impiden la visión social de la ciencia y la tecnología.
En verdad es lamentable que entre nosotros todavía perdure una imagen tradicional de la ciencia y la tecnología. Ella sigue presente a pesar del esfuerzo emancipador del pensamiento científico cubano desde el siglo XIX, así como de las lecciones de profundo contenido social que hemos recibido de la política y práctica científica y tecnológica de la Revolución Cubana. De hecho combatir esta imagen no es nada fácil si consideramos que todavía, en el ámbito internacional por ejemplo, los estudios teóricos que se están desarrollando para fomentar una nueva visión no muestran los mismos resultados que su práctica. El problema de la relación existente entre Ciencia, Tecnología y Sociedad no es nuevo ni mucho menos, pero las formas particularmente contradictorias e incluso dramáticas que ha alcanzado esta relación en las diversas esferas de la vida social y en los diferentes regímenes sociales, desde la posguerra hasta hoy, han generado las más disímiles reacciones sociales, políticas, académicas, éticas, religiosas, etc., en todas las regiones del mundo. Es evidente que está en juego la supervivencia humana, pues las amenazas se expresan en el deterioro del medio ambiente, en las calamidades del subdesarrollo, en el agotamiento de los recursos energéticos, en las irresponsabilidades ideológicas y prácticas del uso y manejo de la ciencia y la tecnología con fines no pacíficos e inhumanos; entre otras muchas amenazas al género humano. Nuestro país no es ajeno a estos problemas, pues en nuestra sociedad, aunque estas amenazas no alcanzan el dramatismo que tienen en los países industrializados y del Tercer Mundo, podemos encontrar ciertos síntomas de tales amenazas, pues entre muchos profesionales de la ciencia y la técnica como entre nuestra población en general persisten muchos rasgos de la concepción heredada de la ciencia y la tecnología, la cual es generadora de ingenuidades, voluntarismos, incomprensiones, irresponsabilidades, negligencias e inapropiadas manipulaciones de la ciencia y la tecnología que limitan el desarrollo de nuestra economía y del proyecto social revolucionario.

El trabajo que en Cuba desarrollamos en el campo CTS transcurre en condiciones específicas que determinan sus orientaciones teóricas y prácticas. Durante las últimas cuatro décadas el desarrollo de la cultura, la educación y la ciencia ha constituido una prioridad fundamental del Estado cubano. Esto se ha expresado no sólo en avances significativos en estos campos sino también en una cierta mentalidad y estructura de valores entre los profesionales, en particular los vinculados al campo científico – técnico, donde el sentido de responsabilidad social se haya ampliamente extendido. Existe una percepción ético política del trabajo científico que incluye la clara concepción de que el mismo se realiza, sobre todo, para satisfacer las necesidades del desarrollo social y la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos. Esa percepción es compartida por los actores involucrados en los procesos científicos tecnológicos y de innovación y tiene sus raíces en las transformaciones sociales que el país ha vivido y la ideología revolucionaria que lo ha conducido.

La educación en CTS persigue precisamente cultivar ese sentido de responsabilidad social de los sectores vinculados al desarrollo científico tecnológico y la innovación. En cuba no sólo hay conciencia del enorme desafío científico y tecnológico que enfrenta el mundo subdesarrollado sino que se vienen promoviendo estrategias en los campos de la economía, la educación y la política científica y tecnológica que intentan ofrecer respuestas efectivas a ese desafío. Todo eso, desde luego, necesita de marcos conceptuales renovados dentro de los cuales los enfoques CTS pueden ser de utilidad.

Las ciencias sociales cubanas y en general la cultura del país se ha nutrido de toda la tradición de pensamiento que tiene en Marx su figura más prominente y fundadora. En el campo CTS es frecuente encontrar actitudes muy variadas hacia el marxismo, desde su aceptación hasta su rechazo o ignorancia. Muchos coinciden, sin embargo, en que dentro de sus estudios orientados a la elaboración de una teoría crítica del capitalismo Marx comprendió claramente la relación de la ciencia y la tecnología con los procesos de acumulación y la influencia decisiva que los rasgos de la formación económico social capitalista ejercen sobre el desarrollo científico técnico.

Con ello, Marx y con él lo mejor de la tradición que le continúa están indisolublemente vinculados al enfoque social de la ciencia y la tecnología. Dentro de la matriz marxista los problemas de la ciencia y la tecnología se examinan en relación con la problemática social más amplia que les da sentido, en particular sus nexos con las variables económicas y políticas. Si en otros países y culturas académicas, la introducción de los estudios CTS se ha realizado en arduo debate con posturas que excluyen o subvaloran la determinación social de la ciencia y la tecnología, los estudios CTS en Cuba se nutren a la vez que enriquecen la tradición marxista incorporada a la cultura y al pensamiento social.

¿Por qué es necesario ver la ciencia como actividad? ¿Será esta una solución a los problemas presentes?
La ciencia como activad es poner en primer plano los nexos ciencia – política, ciencia – ideología, ciencia – producción, ciencia – sociedad, el conocimiento como una función de la existencia humana. Es, ante todo, producción, difusión y aplicación de conocimientos. Los investigadores no se desenvuelven en un vacío social, sino en el seno de comunidades científicas. Impulsa a la creación de comunidades científicas como lo declara Engels claramente que… “una necesidad técnica impulsa más a la ciencia que diez universidades”. No existen saberes al margen de las demandas sociales. Se necesita responsabilidad social de los científicos. La cultura científica es el espacio de toda la actividad creadora de los hombres, expresiva de su libertad.

Los problemas complejos como la salud, el medio ambiente, entre otros, han demostrado los límites de la capacidad de la ciencia de predecir y controlar. Un testimonio son los problemas globales como el cambio climático, la movilidad de las enfermedades, los accidentes nucleares, el caso de las vacas locas; los desastres ecológicos a que asistimos son también el resultado de los procesos de industrialización que la tecnología ha hecho posibles. La Revolución Verde es un claro ejemplo de destrucción ambiental asociada al avance tecnológico.
Las actividades industriales y agrícolas provocan cambios en los ciclos biológicos, químicos y geológicos que perturban los sistemas naturales. Asistimos a fenómenos como la desaparición de especies, contaminación del aire y del agua, agujero en la capa de ozono, sequías y exceso de lluvia, inundaciones, huracanes, tsunami, entre otros.

Como ha dicho Salomón: “jamás las innovaciones y los descubrimientos habían prometido un mayor aumento de progreso material, pero jamás la capacidad de producción- y de destrucción- de la humanidad ha planteado tantos interrogantes e incertidumbres sobre el uso que se dará a dicho progreso”. La humanidad dispone de una gran potencia…pero no está claro que disponga de una dosis de sabiduría equivalente.

Vivimos en una sociedad que padece de un alto riesgo tecnológico, asociados al complejo manejo y los efectos de la tecnología, nuestra civilización es la primera que no sabe qué hacer con los desechos. El problema es técnicamente complejo y a la vez socialmente acuciante. Cada decisión que se adopte supone riesgos. La naturaleza no está “bajo control (Jover, 2005).

Es verdad que la innovación es el instrumento privilegiado para ser competitivos y obtener ganancias. Pero en una empresa socialista la evaluación de una innovación requiere de otras consideraciones. Hay que tomar en cuenta, por ejemplo, las condiciones de empleo de los trabajadores. Un manual clásico sobre estos temas dice que el mejor motor de la productividad y la innovación es el temor del trabajador a perder su trabajo . Nosotros trabajamos para el pleno empleo. También hay que cuidar el medio ambiente y la salud; hay que velar porque el proceso de innovación genere cooperación más que batallas campales; que favorezca la implicación moral de los trabajadores e interacciones provechosas entre científicos, empresarios y obreros; es preciso considerar los beneficios que trae para la consolidación de la educación y la ciencia nacional. La unidad de análisis de una innovación en el socialismo debe ser la sociedad y no la empresa aisladamente. Todos esos indicadores y criterios deben ser considerados en una discusión socialista sobre “economía del conocimiento”, lo cual difícilmente se encuentra en la literatura de más fácil acceso.

La actividad que denominamos ciencia se desenvuelve en el contexto de la sociedad, de la cultura, e interactúa con sus más diversos componentes. Al hablar de ciencia como actividad nos dirigimos al proceso de su desarrollo, su dinámica e integración dentro del sistema total de las actividades sociales. Desde esta perspectiva se promueven a un primer plano los nexos ciencia – política, ciencia – ideología, ciencia – producción, en general ciencia – sociedad. La sociedad es un continuo pluridimensional donde cada fenómeno, incluso la elaboración de conocimientos, cobra sentido exclusivamente si se relaciona con el todo. El conocimiento aparece como una función de la existencia humana, como una dimensión de la actividad social desenvuelta por hombres que contraen relaciones objetivamente condicionadas. Sólo dentro del entramado que constituyen esas relaciones es posible comprender y explicar el movimiento histórico de la ciencia.
En principio la función de la ciencia se vincula a la adquisición de conocimientos, al proceso de conocer, cuyo ideal más tradicional es la verdad, en particular la teoría científica verdadera. La objetividad y el rigor son atributos de ese conocimiento. La función de la técnica se vincula a la realización de procedimientos y productos, al hacer cuyo ideal es la utilidad. La técnica se refiere a procedimientos operativos útiles desde el punto de vista práctico para determinados fines.

Desde la antigüedad hasta el renacimiento la ciencia constituye un conocimiento que se apoya en la contemplación de la naturaleza. Es a través de la observación y el razonamiento que es posible acceder a la esencia de la naturaleza. La ciencia moderna, liderada por Galileo, modifica parcialmente esto, desplaza la contemplación y la especulación sobre las esencias y promueve una racionalidad apoyada en la experimentación y el descubrimiento de las leyes matemáticas que están “detrás” de los fenómenos sensibles. Para Descartes, no es suficiente la observación: es a través del experimento que se formulan preguntas a la naturaleza, obligándola a revelar la estructura matemática subyacente.

Entre nosotros es menos popular la expresión “Sociedad del riesgo” muy vinculada, entre otros factores, al despliegue de la tecnología contemporánea. Esa también es una formulación a través de la cual intenta capturarse una singularidad de nuestro tiempo. Beck (1998) introduce así el asunto: “En la modernidad avanzada, la producción social de riqueza va acompañada sistemáticamente de la producción social de riesgos. Por tanto, los problemas y conflictos de reparto de la sociedad de la carencia son sustituidos por los problemas y conflictos que surgen de la producción, definición y reparto de los riesgos producidos de manera científico-técnica”. Se trata de una sociedad, a la vez, dependiente de la ciencia y crítica de la ciencia. El desarrollo tecnocientífico genera infinidad de riesgos y a la vez “Muchos de los nuevos riesgos (contaminaciones nucleares o químicas, sustancias nocivas en los alimentos, enfermedades civilizatorias) se sustraen por completo a la percepción humana inmediata. Al centro pasan cada vez más los peligros que a menudo para los afectados no son visibles ni perceptibles, peligros que en ciertos casos no se activan durante la vida de los afectados, sino en la de sus descendientes; se trata en todo caso de peligros que precisan de los «órganos perceptivos» de la ciencia (teorías, experimentos, instrumentos de medición) para hacer «visibles», interpretables como peligros”.

Problemas planteados desde la política se convierten en problemas a atender por la ciencia y las respuestas científicas tienen repercusiones en las decisiones políticas. Con frecuencia la ciencia puede ofrecer una base informada para la adopción de decisiones pero los científicos no pueden ser los únicos que participen en la estimación de las consecuencias y los valores que ellas envuelven. En el vinculo ciencia–sociedad, surgen numerosas cuestiones que trascienden a la ciencia. Hay que estimar costos y beneficios sociales, regulaciones jurídicas, consecuencias a largo plazo y un sin fin más de cuestiones de alta sensibilidad social. Si en la vida académica los científicos pueden ser suficientes, el nexo ciencia-sociedad obliga a la intervención de otros actores con percepciones legítimas sobre los temas en disputa.

La ciencia puede disponer de una teoría de la verdad para estimar la validez de sus juicios, pero, como decía Oscar Varsavsky (1972) no dispone de una “teoría de la importancia”. La importancia es probablemente algo que desborda a la ciencia (lo cual no significa ajeno a la ciencia).

La idea de “ciencia reguladora” transita en igual dirección. Este concepto se refiere a la actividad científica orientada a suministrar conocimiento para asesorar en la formulación de políticas. Es el caso, por ejemplo, cuando se diseñan programas de salud, ambientales, alimenticios u otros. Es poco probable que de la evidencia disponible por la ciencia se deriven cursos de acción únicos. Más aún es probable que esa evidencia sea disputable y la construcción de consensos resulte difícil. El juicio experto, además, deberá operar bajocondiciones de presión, deberá enriquecerse con el diálogo interdisciplinario y también con la intervención de otros interlocutores sociales.

La naturaleza práctica y compleja de los problemas a emprender obliga a la superación del enfoque disciplinario y abre paso a la transdisciplinariedad, que es la forma privilegiada y atributo del conocimiento. El absolutismo y la arrogancia disciplinaria ceden paso a un diálogo más abierto y participativo. De algún modo ello supone una cierta democratización, llamémosle interna. Como sabemos, las disciplinas científicas no representan solamente espacios cognitivos diferenciados sino también zonas que traducen intereses y distribuyen poder. El diálogo transdisciplinario es una forma de ejercicio comunicativo que para ser efectivo tiene que ser participativo y puede ayudar a superar las clásicas dicotomías entre “ciencias duras” y “ciencias blandas”, ente otras denominaciones que apenas disimulan la arrogancia disciplinaria.


¿Qué ha pasado con la naturaleza?

El incremento de la población y el desarrollo de las civilizaciones han producido cambios notorios en los sistemas de manejo de la naturaleza, desde la recolección, la vida sedentaria inicial, la producción de autosustento, hasta llegar a las economías de mercado.

El funcionamiento de los ecosistemas en las diferentes zonas ecológicas del planeta tierra, el impacto de las diferentes tecnologías sobre el ambiente, el conocimiento o desconocimiento de alternativas tecnológicas, el influjo de las condiciones socioculturales sobre el ambiente, son temas de manejo obligado en la perspectiva de la ubicación de métodos modernos del ecodesarrollo y la gestión ambiental.

La crisis ambiental que enfrenta la humanidad proviene, por un lado del desconocimiento de una parte de la realidad y por otro, del manejo que de esta incompleta realidad hace el hombre, basándose en objetivos a corto plazo. De ahí la necesidad de integrar nuevas variables, fundamentalmente de carácter ambiental y de trazar metas a mediano y largo plazo.

A las puertas del siglo XXI, la crisis que afecta a toda la humanidad, acrecienta la necesidad de buscar una estrategia de desarrollo que articule el crecimiento económico con la equidad social y que a su vez no degrade el potencial productivo de los recursos naturales, base del sustento para las presentes y futuras generaciones.

Los modelos oficiales de gestión de los recursos naturales en el ámbito de los países del mundo, afrontan una crisis medioambiental, son indicadores de esta crisis, la pérdida de la biodiversidad, la erosión de los suelos, la extinción de las corrientes y fuentes de agua, la contaminación de los suelos agrícolas por agroquímicos, los desórdenes climáticos, la desertificación y una disminución paulatina de la actividad agrícola, única productora de recursos alimentarios para los seres humanos.

En la Cumbre de Río de Janeiro, Brasil nuestro Comandante en Jefe expresó: El hombre transforma la naturaleza a medida que se desarrolla, a medida que crece su técnica, el hombre revoluciona la naturaleza, más la naturaleza tiene sus leyes y la naturaleza no se puede revolucionar impunemente (Castro, 1994)

El radical cambio social generado por la revolución cubana ha tenido efectos directos a favor del medio ambiente, al transformar las condiciones de vida y crear con ello los prerrequisitos para que el hombre no se vea obligado a actuar como un agresor del medio.

Cuba ha sufrido los efectos de la revolución verde y estamos aun bajo los efectos de un modelo de producción agrícola, importado de Europa que no está acorde con las condiciones de un pequeño país bloqueado, subdesarrollado y carente de recursos para mantener ese modelo de desarrollo agrícola basado en la utilización de combustibles fósiles, fertilizantes químicos, pesticidas etc. que por un lado resultan extremadamente caros y por otro afectan al medio ambiente y a la salud humana.

De ahí la importancia que reviste la adopción de una nueva concepción de agricultura con bases agroecológicas, encaminada a lograr una producción agrícola sostenible, donde se logre un aprovechamiento racional de los recursos naturales disponibles.

Nuestra agricultura actualmente atraviesa una fuerte crisis. Es incapaz de abastecer las necesidades de la población, por lo que requiere que se operen profundos cambios en los patrones existentes, que de una u otra forma, han mostrado ser ineficientes.
En el tercer mundo lo primero que está en peligro no es la calidad de la vida, sino la vida misma, o sea la vida de los seres humanos y el derecho a la vida de cada uno de ellos. En material ambiental las principales preocupaciones tienen que ver en esos países con la disponibilidad de agua, la carencia de leña y la depauperación de los suelos agrícolas.

El deterioro acelerado y creciente del medio es en la actualidad, posiblemente el peligro a largo plazo más grave que enfrenta toda la especie humana en su conjunto. Jamás en la historia del hombre, se había producido una agresión tan generalizada y destructiva contra el equilibrio de todos los sistemas vitales del planeta. En el mundo subdesarrollado son el propio subdesarrollo y la pobreza los factores principales que multiplican hoy la presión que se ejerce sobre el medio natural.

Si se analiza el deterioro del medio desde una perspectiva histórica, se aprecia que, en sentido general, los mayores daños al ecosistema global han sido ocasionados como consecuencia de los patrones de desarrollo seguidos por los países más industrializados.
El proceso de la pérdida de la biodiversidad se identifica también con el deterioro de la diversidad genética dentro de cada especie, fenómeno que supone la reducción progresiva, y la posible desaparición de la variabilidad de especies y razas.

La creación y generalización progresiva de una conciencia ecológica, es hoy en Cuba una de las armas más importantes para la protección del medio (Castro, 1994).

La humanidad enfrenta serios problemas que ponen en riesgo su existencia. Entre estos están principalmente:
• Una crisis ambiental profunda, que incluye la contaminación de los recursos naturales: suelo, agua y atmósfera.
• Una destrucción irreversible de las culturas (formas de ser, hacer y pensar de las comunidades humanas) de una gran cantidad de grupos étnicos con conocimientos milenarios que les han servido para su autoprotección y la protección de la naturaleza, en lo que se ha denominado el holocausto cultural.
• Una marcada desigualdad en la distribución de recursos en las sociedades humanas, generadora de enorme pobreza, principalmente en los países del tercer mundo.
• Una profunda crisis de valores éticos y la dominación de expansionismo, competitividad y explotación.
• Una producción de alimentos para la humanidad, que en la época actual es insostenible (Pérez, 1996).

Productos Forestales no Madereros
En el Programa 21. de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre le Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en 1992 y en otros eventos nacionales e internacionales, se ha identificado a los PFNM como una herramienta importante para avanzar hacia la sustentabilidad, requiriendo medidas para aprovechar su potencial. De esta manera se logra contribuir al desarrollo económico y a la creación de ingresos de manera ecológicamente racional y sostenible. Considerados anteriormente como productos forestales secundarios, este importante grupo de recursos ha recibido últimamente, reconocimiento y atención, ya que además de la importancia tradicional, cultural y socioeconómica que entrañan para algunos países y grupos étnicos, representan para otros una sólida fuente de ingresos en concepto de exportaciones.

Aunque la recolección de este tipo de productos es una actividad desarrollada durante miles de años por las comunidades rurales, el interés científico por estudiar el papel de estos recursos en la economía campesina y en la conservación de los ecosistemas forestales, es muy reciente. Por ello, aunque numerosos organismos internacionales han incorporado este concepto en el diseño de sus políticas y programas de acción, su definición se ha ido adaptando a los diferentes ámbitos de trabajo.

Aunque algunos autores han incorporado en sus definiciones otros elementos que limitan el concepto de PFNM por su escala de extracción o ámbitos de comercialización (“productos forestales que no son procesados por las grandes industrias forestales”, estas definiciones no han tenido aceptación por parte de las instituciones y personas vinculadas a este tema. No cave duda en que los PFNM son hoy en día una alternativa que puede contribuir al aprovechamiento sustentable de los recursos al diversificar el uso del bosque contribuyendo a satisfacer necesidades de la población en múltiples aspectos, tanto en numerosos bienes y servicios: productos alimenticios, forrajes, materiales para curación, construcción, retención de agua, captura de carbono, extracción de materias primas y “principios activos”, o simplemente como refugio de otras especies. Sin embargo los PFNM no son la salvación del bosque nativo si tenemos que tener claro que poseen un gran potencial pero por si solos no serán capaces de solucionar los problemas que han generado el uso irracional del bosque, son un paso importante en los esfuerzos por demostrar las múltiples funciones del bosque y que el manejo forestal sostenible puede ser económicamente viable. Este gran potencial trae consigo un gran desafío consistente en la aplicación de la tecnología moderna mediante un barrido sistemático de cada una de todas las diferentes especies vivientes que se encuentra en nuestra geografía para determinar sus usos y aplicaciones y la posibilidad de desarrollar procesos de recolección de manera sustentable.

¿Qué pasa con el futuro del bosque y los PFNM?
A pesar de la amplia gama de PFNM y de sus posibilidades manifiestas, su futuro dependerá de la integridad y la estabilidad de los recursos forestales, tanto desde el punto de vista de su extensión o continuidad (superficie ocupada) como de su riqueza (diversidad), para beneficio de las comunidades que viven en él y para la sociedad en su conjunto.

La frontera agropecuaria sigue avanzando inexorablemente sobre los bosques. Una vez extraídas las especies maderables, consideradas como las únicas “de valor”, las tierras son desmontadas para realizar otros usos del suelo que en la mayoría de los casos lo agotan en pocos años y son abandonadas para proceder a nuevos desmontes; de esta forma la tasa de deforestación ha alcanzado cifras alarmantes con los conocidos daños a la biodiversidad y al ambiente que ello implica.

Al disminuir los bosques y, así, su riqueza florística, estos pierden su capacidad de cumplir con múltiples funciones, como la de protección, de sustento, de recreación, entre otras. Además, con la destrucción de las masas forestales nativas, no se eliminan nada más que “los árboles productores de madera”, sino todos los PFNM que cohabitan en el ecosistema forestal. Se ha comprobado que la deforestación de los bosques hidrofíticos cerrados puede contribuir a la pérdida de hasta 100 especies por día, las cuales no han sido ni siquiera clasificadas y cuyo valor potencial como posibles fuentes de alimentos, medicinas, fibras, etc. son desaprovechados.

El aprovechamiento integral del bosque no solo se logra en base al conocimiento de las técnicas clásicas de ordenación forestal sino también de los PFNM que son parte del ecosistema forestal nativo. Constituyen materia prima para el desarrollo de innumerables industrias que los procesan o producen, como por ejemplo muebles de cañas y fibras, aceites esenciales, productos farmacéuticos y químicos, alimentos, etc.; favoreciendo el empleo a nivel local y regional en particular de mano de obra no especializada, generando ingresos a los pobladores, contribuyendo así a evitar la migración interna hacia el conurbano de los grandes centros poblados.

En condiciones naturales, los PFNM, pueden ser manejados junto con los productos forestales madereros de manera integrada, incrementando así la productividad total. Pueden ser cultivados en forma mixta bajo sistemas agroforestales o como monocultivos, y cosechados de manera sostenida sin causar deforestación o daño al medio ambiente y a la biodiversidad.


El rol de las comunidades locales en el valor potencial de los PFNM.

Los conocedores del valor actual y potencial de los PFNM son las diversas sociedades que viven en y del bosque, las cuales generalmente utilizan el recurso bosque de manera sostenible. Es por esto que los PFNM se convierten en un factor vital para lograr la conservación de la identidad cultural de estos pobladores, de sus prácticas de manejo del bosque y sus diversos productos, además que constituye una situación favorable para que los conocimientos y técnicas acerca de los diferentes usos de los PFNM sean valorados por las sociedades desarrolladas. El conocimiento acumulado a nivel popular a través de los años, debe ser rescatado y servir como salvaguarda para la permanencia de las culturas indígenas, sus tradiciones, su lengua y su cultura.

Los PFNM, brindan la oportunidad de que la población reconozca la importancia de los bosques como fuente de recursos alimenticios y de esta manera participe activamente en la conservación de estos.


El gran dilema entre los PFNM, su conocimiento por parte de la sociedad y su inserción en la agenda política

Aunque son reconocidos internacionalmente los PFNM no son un tema que preocupe a la sociedad en general, y tampoco son de amplio conocimiento en la comunidad de ambientalistas. La principal causa es que la obtención de los PFNM es básicamente por recolección y que la comercialización se realiza por canales no convencionales, no poseen mercado fijo, responden a variaciones estaciónales y muchas veces a la ocurrencia de determinados eventos y tampoco se reflejan en las estadísticas. Por ejemplo en el caso de las hierbas medicinales, solo algunas han sido estudiadas con la seriedad que su empleo requiere.

Estas razones hacen que los que planean y toman las decisiones no incluyan en la agenda políticas relacionadas a los PFNM, debido principalmente a que desconocen su importancia como fuente de alimentos y materias primas varias para pobladores locales, como oportunidad inmejorable para resguardar el recurso bosque y como herramienta para alcanzar la sustentabilidad. Al conocer todos los beneficios que le traería a la humanidad un manejo adecuado de los PFNM, es indispensable investigar más sobre el tema con el fin de divulgar estos conocimientos a la población para que esta a su vez presione sobre los actores sociales con poder de decisión para que este tema se incluya en las políticas de los organismos oficiales y redunde en un beneficio a la sociedad y al entorno físico en que habita. Cuando sea necesario, hay que organizar programas de capacitación en cualesquiera nuevas especializaciones y apoyar a las instituciones de investigación competentes. Se pueden organizar demostraciones para el público en general y para los funcionarios y es necesario dar publicidad a la utilización sostenible de PFNM tanto en el plano local como nacional. Además la elaboración de proyectos relacionados con los PFNM, se justifican también por la expectativa cifrada tanto en el plano nacional como internacional, en la búsqueda de modelos de desarrollo sustentable y aplicables a las condiciones frágiles y complejas de los ecosistemas tropicales. De esta manera, se busca garantizar la conservación del medio ambiente paralelo a una oferta de bienes manufacturados de base ecológica, destinada a la sustitución de los productos elaborados con materia prima e insumos sintéticos.

En los últimos años se ha observado un creciente interés y una demanda cada vez mayor en relación con estos productos y se ha tomado conciencia de su potencial comercial prácticamente desaprovechado. Sin embargo pese a este interés sigue habiendo una carencia fundamental de datos precisos y adecuados sobre los PFNM, lo que dificulta la estimación de las oportunidades de desarrollo de esta base de recursos.
Por otra parte, tal vez como una señal de la escasa atención y las inversiones relativamente limitadas que estos productos han recibido a la fecha, aun no se ha acordado un nombre en el ámbito internacional para cubrir estos productos forestales, PFNM es solo es uno de los diversos términos utilizados. Esto agrava aun más los problemas de su definición y evaluación.

Un tema constante de los diversos estudios sobre los PFNM es la amenaza que plantea la sobreexplotación. La viabilidad comercial de un producto dependerá de la disponibilidad de la oferta. Para asegurar una oferta regular, es necesario contar con un conocimiento cabal de la capacidad regeneradora del producía de modo que se pueda mantener un equilibrio adecuado entre este y la escala de producción.
Otro factor íntimamente ligado a la sustentabilidad del recurso es la tenencia de la tierra y si los responsables de recolectar los productos también son parcialmente, si no totalmente, responsables del manejo del bosque. Sin un interés personal en el proceso es improbable que adopten una perspectiva a largo plazo.

En el caso de muchos PFNM, el desarrollo industrial quizás nunca sea económico pero ello no significa, que no tenga un valor económico. La importancia de estos productos para el bienestar de las comunidades forestales no debe subestimarse.
Uno de los peores males que afectan al sector de los PFNM es la negligencia institucional con respecto a políticas, estrategias y planes, derechos legales y acuerdos, incentivos, desarrollo de destrezas, consideraciones de salud y seguridad, acceso a información, y apoyo eficiente por parte de la administración pública.

En la mayoría de las políticas forestales, los PFNM sólo reciben una mención pasajera, pero sin claros objetivos, metas y estrategias de desarrollo. Esta omisión conduce a la falta de planes, programas y proyectos pertinentes relacionados con ellos, y a la insuficiencia de inversiones. Debido a esto, hay poco incentivo en desarrollar y mantener una base de datos sobre PFNM. Ha habido iniciativas para mejorar la situación en algunos países, pero se requiere con urgencia una acción mucho mayor.
El predominio de la extracción artesanal en la producción y el manejo de los PFNM requieren de medidas adecuadas con respecto a derechos legales para fomentar las inversiones y mejoramientos a largo plazo. Además, esto es necesario para facilitar la disponibilidad de préstamos/fondos para el desarrollo de PFNM.

El término “extractivismo” significa la cosecha tradicional o de baja tecnología de productos que ocurren naturalmente en los bosques naturales. Los indios de la región amazónica, extractores de caucho y recolectores de PFNM con una forma de vida basada en los bosques, son las personas involucradas en esta actividad. El problema de los derechos de grupos extractores para cosechar y manejar PFNM tiene implicancias sociales, económicas y ecológicas. Cuando el valor de los productos termina en manos de los intermediarios, los extractores siguen pobres, independiente del valor de los productos involucrados. El ingreso consistente y equitativo proveniente de la cosecha de PFNM proporciona a la gente un incentivo para conservar y manejar el bosque en forma sostenida. Este fue el razonamiento que tuvo el Congreso Nacional de Guatemala para promulgar la Ley de la Reserva de la Biosfera Maya en 1990. Alrededor de la mitad de la reserva, 750 000 ha, está designada como reserva extractiva para xate, pimienta malagueta, chicle y otros productos importantes.

La participación organizada y de amplia base, incluyendo a grupos locales, a las mujeres, a la comunidad indígena y al sector privado, es un medio esencial para fortalecer la estructura institucional para el desarrollo de PFNM, con el fin de obtener beneficios económicos y ecológicos. La disponibilidad de facilidades para la capacitación y desarrollo de aptitudes, la entrega de paquetes tecnológicos y apoyo mediante extensión, un sistema para proporcionar información de mercado, apoyo para instalar la infraestructura necesaria y una administración pública forestal eficiente, con orientación hacia el desarrollo, son otros componentes de una estructura institucional racional. Esta estructura es necesaria para promover una relación beneficiosa entre la industria productora y el usuario, y las operaciones integradas cuando esto sea factible.

Al vincular los recursos PFNM con mercados nacionales e internacionales para apoyar el desarrollo sostenible, cada país debe diseñar mecanismos apropiados a su situación, cubriendo el acceso, control, manejo y propiedad del recurso, e involucrando a la gente y grupos locales, agencias administrativas, la industria y el comercio. El apoyo y la asistencia internacional pueden facilitar y ayudar a acelerar el proceso.

Los países de esta Región pueden aprender de las experiencias de otros a través del intercambio regular de información y de actividades conjuntas. En este sentido, será muy útil una Red Regional de Información sobre Productos Forestales No Madereros.


Entre los problemas más resultantes destacan los siguientes:

• Destrucción de los bosques y, consecuentemente, de la diversidad biológica de los ecosistemas tropicales, debido a la creciente deforestación, que en la actualidad alcanza a 300 000 ha/año.
• Son muchas las especies forestales que en el país han sido conocidas a través de la historia, por sus propiedades medicinales. En la actualidad se han descuidado mucho esos conocimientos, y buena parte de ellos se han perdido.
• Aprovechamiento y extracción de algunos PFNM bajo formas rudimentarias.
• Desconocimiento del potencial económico de los recursos forestales diferentes de la madera (estadísticas), así como de las experiencias ancestrales de las comunidades nativas sobre el uso integral de los bosques.
• No hay manejo y aprovechamiento integral ni sostenibilidad del recurso bosque.
• Débil labor de mercadeo de los PFNM respecto a su mercado, presentación y comercialización.
• Escasa labor de divulgación y capacitación referente a PFNM.
• Carencia de una política efectiva sobre la conservación y aprovechamiento racional de los PFNM de importancia económica, capaz de frenar y revertir la situación crítica y de extinción de algunas especies.
Como consecuencia de todos estos problemas, la pérdida de la biodiversidad y erosión genética de los bosques tropicales se va agravando cada día más. Los PFNM provenientes del bosque y de uso tradicional en las comunidades nativas y poblaciones locales, se vuelven más escasos y distantes, por lo que estos grupos humanos se ven precisados a dedicar mayor tiempo en su obtención o, en su defecto, a mermar sus débiles economías en la compra de productos similares y originarios de otras regiones.

Podemos concluir entonces que:
Dado el recurso forestal y el potencial científico con que contamos, es hora de que la ciencia y la tecnología cubran su lugar en el aprovechamiento de los productos forestales no madereros y su transformación en bienes de consumo para el pueblo, basados en una estrategia ambiental adecuada, integrando el respeto por el ambiente en la aplicación de tecnologías modernas a la agricultura y en la administración de los ecosistemas y los recursos naturales. Se trata, en resumen, de la transformación química y biológica del aserrín y la corteza de pino que se acumulan en los aserraderos como residuos de la producción de madera aserrada, y la obtención de productos útiles a la sociedad como son compost y alimento animal, entre otros, contribuyendo a la vez al saneamiento ambiental por la eliminación de estos residuos.

Es necesario dirigir los recursos de investigación hacia esos productos olvidados y que tienen un potencial prometedor pues pueden reportar dividendos económicos importantes al reducir importaciones y sobre todo, creando instalaciones sencillas con un gasto mínimo de recursos en las cercanías de los centros de producción, con lo cual se abrirían nuevos puestos de trabajo en las zonas rurales. Es necesario garantizar la utilización de todos nuestros recursos forestales a través de la promoción de líneas de investigación que arrojen resultados aplicables y que permitan el desarrollo de tecnologías ecológica y económicamente viables.

Se trata de definir proyectos científico-técnicos que sirvan de soporte a los objetivos generales del desarrollo social. Para llevar a cabo estos proyectos de investigación se precisa romper una barrera de años de prejuicios hacia la utilización de los recursos forestales no madereros, para lo cual hay que poner en marcha un programa educativo que comience en la Universidad, con una amplia participación estudiantil en este tipo de investigación científica y que incluya también a las autoridades estatales y políticas, quienes suelen mostrarse escépticos por falta de información sobre estos temas. La solución a la crisis económica y ecológica necesita inexorablemente encontrar lazos culturales y sociales que redefinan relaciones de solidaridad y cooperación entre los hombres y entre éstos y la naturaleza. www.ecoportal.net

(*)Ing. Katiuska Ravelo Pimentel. Profesor Asistente.Facultad de Agronomía de Montaña. Universidad de Pinar del Río. Cuba.

Bibliografía.
1. Castro, F. 2007. Diálogo de civilizaciones. La Habana. Imprenta Federico Engels.
2. Castro R. F. (1994): Ecología y Desarrollo. Selección temática 1963 – 1994. Segunda edición. Editorial política. Habana. 182 p.
3. Curso a Distancia Enfoque CTS. Módulo 0: Ciencia, Tecnología y Sociedad
4. http://www.ecoportal.net/content/view/full/21374. Aprovechamiento de los residuos madereros.
5. http://www.chilebosquenativo.cl/info_documentos/PFNM/PFNM. Uso de loas productos forestales no madereros.
6. http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.net/r49. Lucha contra la deforestación.
7. http://www.fao.org/docrep/t2360s/t2360s0c.htm. Apoyo institucional para el desarrollo de productos forestales no madereros.
8. Núñez, J. (2005). La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar.
9. Núñez, J. (2005) Ciencia, tecnología y desarrollo social en el debate contemporáneo.
10. Núñez, J. Trabajo enviado a Fidel. Publicado en: Cuba Amanecer del Tercer Milenio.
11. Núñez et al. Ciencia, Tecnología y Sociedad en Cuba: construyendo una alternativa desde la propiedad social.
12. Martínez, F. Hacia una visión social integral de la ciencia y la tecnología.

Un comentario

  1. rosario lizarbe mayhua

    muy interesante esta pagina, mis felicitaciones, a la vez hago de tu conocimiento que me será muy util en la investigacion que estoy haciendo aqui en Huancayo- Perú

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