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Libro: Alternativas al Capitalismo / Colonialismo del siglo XXI

tapalibro_alternativascapitalismoGrupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo
Fundación Rosa Luxemburg
2013

Este libro contiene una serie de artículos escritos por diversos investigadores latinoamericanos que buscan analizar, caracterizar y encaminar alternativas posibles a un fenómeno que lamentablemente compartimos en todo el continente: el extractivismo. Las continuidades entre el campo y la ciudad, las alternativas desde los movimientos populares y las contradicciones de los gobiernos “progresistas” latinoamericanos son algunos de los fenómenos analizados.

Autores: Miriam Lang (Coord.)- Edgardo Lander (Venezuela), Camila Moreno (Brasil) , Manuel Cerezal (Francia/Venezuela),  Eduardo Gudynas (Uruguay), Pablo Bertinat (Argentina), Mario Rodríguez (Bolivia), Alexandra Martínez (Venezuela), Alberto Acosta, Esperanza Martínez, William Sacher (Ecuador) y otros.

Descargar libro “Alternativas al Capitalismo / Colonialismo del siglo XXI”(PDF)

Escucha el comentario y síntesis del libro de Maristella Svampa, Doctora en Cs. Sociales, investigadora Conicet, coordinadora del Observatorio Social de América Latina – CLACSO (Argentina)

 

Fragmento de la Introducción

¿Por qué buscar Alternativas?
Por Miriam Lang . Fundación Rosa Luxemburg

«El capitalismo que nos rige en este nuevo siglo ha cambiado de ropaje: es, en primer lugar, un capitalismo financiero y especulativo. La expansión de la producción real ha pasado casi a un segundo plano. La acumulación, hoy en día, está basada sobre todo en el financiamiento de aspectos de la vida que generaciones anteriores dificilmente hubieran podido imaginarse como mercancías –o commodities–, para usar el neologismo correspondiente. Se especula con productos financieros, pero también con la base material que hace posible la vida humana, con los alimentos, con superficies cultivables, con el carbono que captan los bosques. Como dice David Harvey:

La explotación de los recursos naturales tiene dos dimensiones: la primera consiste en simplemente tomar el recurso sin remunerar a los que lo tienen, y la otra consiste en que una vez que se tiene el control sobre un recurso natural, se especula con el para extraer una renta.

Toda actividad extractiva tiene esta doble cara: antes de pasar a la extracción real de un recurso, se especula con las reservas que hipotéticamente existen en un territorio determinado; y esta especulación ya arroja ganancias, y ya tiene impactos sociales y politicos.9 Puesto que debe recurrir a la mentira como estrategia, esta especulación despoja a los habitantes de ese territorio dela capacidad de decidir informadamente sobre su destino. En el extractivismo, cada dato, cada cifra o información proporcionada sea por las empresas o por los gobiernos, finalmente, responde a intereses. Así funciona el negocio de la especulación.

(…)Este modelo ha generado un intenso debate. Quienes lo defienden, entre ellos muchos gobernantes, lo consideran la única fuente de generación de riqueza posible en la actualidad, necesaria para la redistribución y los beneficios sociales. Se plantean una fase extractivista transitoria; incluso intensifican la actividad extractiva, para solamente después, y sobre esa base, crear una nueva economía no extractivista.

La redistribución es necesaria, no cabe duda, y saludamos cualquier avance logrado en este sentido. Solo que, para que sea duradera y no dependa de los precios variables de las materias primas en el mercado mundial, también es necesario desconcentrar las economías y dotar a las clases populares de sus propios medios de producción. El modelo extractivista, tal como se aplica, tiende a concentrar aún más las economías y la riqueza en pocas manos, y a configurar enclaves en los territorios.

Lo que además se obvia en esta argumentación, es que la riqueza que produce el extractivismo es muy relativa y reversible: cada mina, cada pozo petrolero, cada monocultivo es un emprendimiento que desplaza a poblaciones existentes y les sustrae sus medios de subsistencia de forma definitiva. Destruye formas de vida que quizás tenían la virtud de informarnos como más se podría vivir, más allá de la ciudad, del supermercado, del centro comercial y de la tele.

Entonces, sobre que paisajes, sobre cual biodiversidad, con qué salud, con que comunidades construiremos esta otra economía no extractivista, si no existe evidencia alguna de que la devastación extractivista sea reversible? .No es entonces necesario limitar la extraccion de recursos en una transición urgente hacia otro modo de vida, en lugar de expandirla? .Podemos conformarnos con este camino que se nos proclama como el único posible?

Con este segundo libro, el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo pretende profundizar su búsqueda de narrativas alternas posibles en las condiciones dadas, en un camino sinuoso y que no está exento de tropiezos, que se propone nada menos que pensar lo que se nos dice es impensable.

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