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Cerramientos. Una opción para recuperar naturalmente los sistemas degradados en zonas áridas

a1«Las zonas áridas y semiáridas de Argentina ocupan alrededor de 2.700.000 km2 que se ubican en las regiones de Puna, Chaco (árido, semiárido), Valles Áridos, Monte y Patagonia y, en conjunto, equivalen a las tres cuartas partes de su superficie total (…) Las limitaciones climáticas y edáficas hacen que este ecosistema sea muy susceptible a la degradación, con la consiguiente pérdida de productividad y biodiversidad si no se realizan los manejos adecuados. En la zona, la tala indiscriminada del recurso forestal y el sobrepastoreo han acarreado severos procesos de degradación ambiental»

Por Equipo Cátedra de Agrosistemas Marginales – MAM
Universidad Nacional de Córdoba
Publicado en Revista Leisa N°28 – diciembre 2012
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Las zonas áridas y semiáridas de Argentina ocupan alrededor de 2.700.000 km2 que se ubican en las regiones de Puna, Chaco (árido, semiárido), Valles Áridos, Monte y Patagonia y, en conjunto, equivalen a las tres cuartas partes de su superficie total.

Estas zonas, donde se asienta cerca del 30% de la población total del país, presentan marcados procesos de desertificación. Salinas Grandes es una cuenca endorreica, ubicada en el centro norte de Argentina, donde confluyen las subregiones fitogeográficas del Chaco Árido, Chaco Semiárido y Chaco Serrano, lo que genera un área de transición con presencia de especies propias de cada ambiente mencionado. En la parte más baja de la cuenca se encuentra un salar que cubre aproximadamente 4.700 km2.

La vegetación presenta cambios en cuanto a fisonomía y composición florística entre el borde del bolsón salino y la salina central, en concordancia con un gradiente positivo del contenido de sal del suelo. Esto, sumado a las diferencias existentes entre clases texturales de suelo y la topografía, en estrecho vínculo con la dinámica hídrica y eólica de la zona, determinan la presencia de diferentes ambientes y subambientes, los cuales se encuentran distribuidos a manera de parches en la región. Desde el centro de la cuenca salina hacia el borde de las sierras pueden observarse dos grandes ambientes: las zonas altas y las zonas bajas, con subambientes asociados. Cada uno de estos ambientes y subambientes presenta una oferta de recursos naturales importante para la población humana que los habita y utiliza con fines alimenticios, energéticos, medicinales, apícolas, entre otros.

Esta región se encuentra habitada por familias de productores campesinos, las cuales tienen como principal actividad productiva la cría extensiva de ganado caprino y vacuno en grandes superficies de uso común. Aquí el ganado pasta libremente sobre toda la superficie del campo. La oferta forrajera varía en los diferentes ambientes y subambientes de la región, así como en las diferentes épocas del año. Esto explica la necesidad que tiene el ganado, de recorrer amplias distancias y diversos subambientes.

Las limitaciones climáticas y edáficas hacen que este ecosistema sea muy susceptible a la degradación, con la consiguiente pérdida de productividad y biodiversidad si no se realizan los manejos adecuados. En la zona, la tala indiscriminada del recurso forestal y el sobrepastoreo han acarreado severos procesos de degradación ambiental.

Para la recuperación de ambientes degradados por sobrepastoreo está probado que excluir temporariamente el ganado, mediante cerramientos o cercos, es beneficioso para estimular la restauración de los componentes naturales. Los productores locales preocupados por el estado de degradación de los recursos naturales y la consiguiente pérdida de productividad de sus campos, en conjunto con los asesores técnicos responsables de un proyecto auspiciado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (Global Environment Facility – GEF) en la zona, decidieron implementarla técnica de cerramiento para favorecer la recuperación de los componentes naturales. Estas superficies cerradas permiten monitorear la recuperación de los recursos vegetación y suelo, y controlar su utilización. De esta forma se obtiene información valiosa que luego puede ser transferida a situaciones ambientales semejantes.

Como resultado, al cabo de tres años, se lograron cambios importantes en cuanto a la diversidad florística, cobertura del suelo y biomasa vegetal. En cada ambiente se observó un incremento en la producción de biomasa vegetal (kilogramos por hectárea) que fue diferente para cada ambiente, como consecuencia de la estructura de la vegetación, la dinámica de crecimiento y de las condiciones meteorológicas propias de cada uno de ellos. A su vez, este aumento en la disponibilidad

de forraje se tradujo en un aumento de la receptividad ganadera, o sea, en una menor superficie necesaria para sostener la misma cantidad de animales, lo que generaría un incremento en los ingresos económicos de las familias. Haciendo una ponderación económica de la inversión que el productor debe realizar para implementar la técnica de cerramiento, como herramienta para recuperar superficies degradadas, se determinó que el alambrado eléctrico es la mejor alternativa

para su implementación, si se le compara con el alambre de púas u otros tipos de vallas  tradicionales. A la baja inversión se le debe sumar que el manejo del alambrado eléctrico es fácil y tiene la ventaja de que su traslado para uso en otras áreas no presenta dificultades. Aún en los casos donde no se tiene acceso a fuentes convencionales de electricidad, los productores tienen la posibilidad de utilizar el alambrado eléctrico conectando el circuito a una pantalla solar. Los productores campesinos, con los resultados de esta experiencia, comprobaron que la técnica de cerramiento es eficiente

para el proceso de mejoramiento de la vegetación y productividad forrajera; asimismo, produce incrementos en la diversidad florística y en la abundancia y cobertura de especies forrajeras.

Se espera que, a medida que transcurra el tiempo de cerramiento y con el manejo adecuado, los resultados hasta aquí obtenidos mejoren desde el punto de vista ecológico y productivo, y que mitiguen el proceso de desertificación, en pos de alcanzar la viabilidad y sostenibilidad de la cría de ganado por los productores campesinos de estas zonas áridas y semiáridas de la subregión sudamericana.

Autores: Equipo Cátedra Agrosistemas Marginales – MAM, Universidad Nacional de Córdoba

Ana Marina del Carmen Contreras
Red Agroforestal Chaco Argentina. Correo-e: anitamarinac@gmail.com

Rubén Omar Coirini
Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de Córdoba. Correo-e: rcoirini@agro.unc.edu.ar

Ricardo Miguel Zapata
Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de Córdoba. Correo-e: rzapata@agro.unc.edu.ar

Marcos Sebastián Karlin
Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de Córdoba. Correo-e: mkarlin@agro.unc.edu.ar


Referencias

  • Cabido, M., Acosta, M., Carranza, M. L., Díaz, S. 1992. La vegetación del Chaco Árido en el oeste de la provincia de Córdoba, Argentina. Documents  Phytosociologiques, 14: 447-459.
  • Cavanna, J., Castro, G., Coirini, R., Karlin, U., Karlin, M. 2009. Caracterización socioproductiva de ocho comunidades de pequeños productores de las Salinas Grandes, Provincia de Catamarca, Argentina. Multequina, 18: 13-27.
  • Karlin, M., Coirini, R., Contreras, A., Buffa, E. 2009. Biodiversidad y potencialidad silvopastoril de cerramientos en diferentes ambientes en las Salinas Grandes, provincia de Catamarca (Argentina). Libro  de Resumen I Congreso Nacional de Sistemas Silvopastoriles.
  • Karlin, U., Morlans, M. 1984. Unidad de Observación Ecológica. La Investigación Ecológica. Serie de Divulgaciones. Facultad de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional de Catamarca. Catamarca: 23-36.
  • Santa Cruz, R., Quiroga, A. 1998. Efecto de una clausura tradicional en la recuperación de un área degradada en el campo comunero Las Peñas, Dpto. La Paz. Congreso Regional de Ciencia y Tecnología. Tomo II. Secretaria de Ciencia y Tecnología. Universidad Nacional de Catamarca. Producciones Científicas. Catamarca: 1-11.

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