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Indígenas mexicanos mantienen ocupada oficina de la ONU desde hace más de una semana

Una pancarta con la imagen del Che Guevara y el lema ‘El presente y el futuro será nuestro’ se encuentra plantada en la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la turística localidad de San Cristóbal de las Casas (Chiapas). La imagen fue colocada por los más de 150 indígenas tzotziles de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) el 30 de octubre, día que se instalaron en la oficina de la ONU para protestar por la detención de su líder, José Manuel Hernández, y de otros dos militantes.

Agencia AFP

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, México — Un grupo de 17 indígenas mantiene tomada “como refugio” una oficina de Naciones Unidas (ONU) en el estado mexicano de Chiapas (sureste) desde hace nueve días en reclamo por la libertad de su líder y de otros dos compañeros encarcelados.

Una pancarta con la imagen del Che Guevara y el lema ‘El presente y el futuro será nuestro’ se encuentra plantada en la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la turística localidad de San Cristóbal de las Casas (Chiapas).

La imagen fue colocada por los más de 150 indígenas tzotziles de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) el 30 de octubre, día que se instalaron en la oficina de la ONU para protestar por la detención de su líder, José Manuel Hernández, y de otros dos militantes.

Unas detenciones que también fueron cuestionadas por Amnistía Internacional, que pidió su liberación.

Y aunque nueve días después los alimentos comienzan a escasear, como constató la AFP, el grupo de 17 indígenas que permanecen en la oficina no está dispuesto a desalojar las instalaciones hasta que se pacte la liberación de los indígenas y proponen para ello la instalación de una mesa de diálogo con el gobierno estatal.

Los manifestantes no quieren hacer declaraciones y se remiten a su portavoz, Emma Cosío, pero confiesan que acometieron este “acto extremo y desesperado” para llamar la atención por sus compañeros y por miedo a ser detenidos por militares.

“Es el único refugio donde no nos alcanzará más represión y podremos de manera internacional hacer escuchar nuestra voz ante la sordera del gobierno de Chiapas”, señalaron los indígenas en una carta enviada al representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en México, Alberto Brunori.

Los firmantes se declaran desplazados internos debido a que el Ejército vigila su municipio, Venustiano Carranza, desde hace 20 días.

Denuncian que su líder, Hernández, fue detenido el 30 de septiembre acusado de despojo y daños en propiedad ajena y que, sin embargo, fue trasladado a un penal de máxima seguridad en otro estado.

El gobierno del estado de Chiapas, el de mayor población indígena de México, condiciona a su vez el diálogo con los manifestantes al desalojo de la oficina del organismo internacional, algo que la portavoz de los manifestantes considera un “pretexto”.

“No quieren tener diálogo. ¿En qué varía que estén aquí para el gobierno del estado? (…) La discusión entonces sería con la ONU” no con ellos, dijo la tarde del viernes en rueda de prensa lCosío.

Los campesinos quieren que las conversaciones se lleven a cabo en la sede y con la mediación de funcionarios de la ONU.

Por su parte el PNUD, cuyo personal abandonó la sede sin sufrir daños, se ofreció a participar en las negociaciones siempre que se libere su oficina aunque también pidió a las autoridades evitar un desalojo por la fuerza.

Otro grupo de más de un centenar de miembros de la organización campesina están acampados desde hace 20 días frente a la catedral de San Cristóbal de las Casas, uno de los ocho municipios que tomó por varios días en 1994 el indígena Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

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