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Tras multitudinaria marcha: Sin reparación histórica en el Bicentenario

Ningún otro «sector» planteó de forma tan precisa sus reclamos en esta fecha. La marcha nacional de las comunidades originarias -del 12 al 20 de mayo- fue un cimbronazo para la sociedad argentina y ganó la atención de todos los medios de prensa. Otros sectores indígenas se expresaron en esta jornada, aunque sin el mismo poder de visibilización.

Fuente; Indymedia

Más allá de las 2 millones de personas que participaron el 25 de mayo de los festejos oficiales en el centro porteño, hubo otras demostraciones populares de trascedencia que hablan del escenario planteado para los próximos años en la Argentina. Organizaciones indígenas cada vez más movilizadas con demandas firmes y claras: la devolución de los territorios usurpados, el reconocimiento de las lenguas indígenas como idiomas oficiales, la inclusión de planes de estudio interculturales, la creación de universidades e institutos de formación indígena y suplantar el 12 de octubre por fechas significativas de los pueblos originarios.

Ningún otro «sector» planteó de forma tan precisa sus reclamos en esta fecha. La marcha nacional de las comunidades originarias -del 12 al 20 de mayo- fue un cimbronazo para la sociedad argentina y ganó la atención de todos los medios de prensa. Otros sectores indígenas se expresaron en esta jornada, aunque sin el mismo poder de visibilización. En muchas provincias del país también se registraron movilizaciones. Todas con un mismo reclamo: el pedido de una reparación histórica por estos siglos de genocidio.

La expectativa generada por la fecha podría haber sido capitalizada por la actual gestión. Sin embargo, luego del acto de Cristina Kirchner donde se anunciaron las medidas para los pueblos indígenas, sucedido el 20 de mayo por la noche, prima un posicionamiento crítico entre las distintas organizaciones que trasciende las divergencias existentes en otros aspectos.

«El gobierno, en su afán de frenar los desequilibrios sociales que generaron las nefastas políticas conservadoras y neoliberales de los noventa, no se desprende de esa ideología desarrollista, que obliga a explotar los recursos presentes en nuestros territorios, hasta agotar nuestra madre naturaleza. Categorías como ‘desarrollo’, ‘progreso’ y ‘crecimiento económico’ continúan orientando los objetivos de las políticas públicas», evaluó en un reciente balance escrito el werken Jorge Nahuel de la Confederación Mapuche Neuquina, que participó de la marcha nacional junto a la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita, la Coordinadora de Organizaciones Kollas de Salta y la Organización Barrial Tupac Amaru, entre otras.

Las medidas anunciadas por el Gobierno refuerzan lo establecido por tres leyes sancionadas durante el kirchnerismo (la del relevamiento territorial, la de educación que incorporó la Educación Intercultural Bilingue y la de servicios de comunicación audiovisual) y otra promulgada en el 2001 pero sin reglamentar: la de restitución de restos mortales de aborígenes que forman parte de museos y/o colecciones privadas. [Leer las medidas]

Bernabé Montellanos, de la comunidad kolla de San Isidro – Iruya (Salta), fue uno de los dirigentes que estuvieron en el acto con la presidenta y se convocó con varias organizaciones frente a la Torre de los Ingleses en Retiro. «Exigimos más compromiso político desde la presidenta, esperábamos otra cosa sinceramente», expresó Bernabé a Indymedia. «Me quedé como ahogado en una globalización un poco folklórica, porque no fue algo conciso, de decir estas son las decisiones. Pensábamos en el marco del Bicentenario se iba a comprometer más. Sinceramente esa era mi idea, salí un poco dolido».

El 20 de mayo por la tarde, la presidenta recibió a 30 dirigentes arribados con la marcha indígena y por la noche realizó el acto oficial con referentes y autoridades tradicionales de muchas otras organizaciones de todo el país. Convocadas por el Gobierno, unas 200 personas desbordaron el Salón de las Mujeres Argentinas en el primer piso, casi un centenar tuvo que conformarse con verlo a través de un monitor en las galerias del patio de la Casa Rosada.

En la primer parte del acto, de casi una hora, dirigentes originarios en sus idiomas demandaron a la presidenta medidas para romper con la situación colonial de sus pueblos pero también le agradecieron por recibirlos. Ningún canal de televisión transmitió estas imágenes.

Luego una locutora leyó las medidas del poder ejecutivo y Cristina Fernández dio el esperado discurso, de 6 minutos. No habló de reparación histórica ni reconoció el genocidio indígena, por el contrario planteó que la discriminación la sufren muchos sectores. Tras el acto Indymedia consultó por su opinión a distintos referentes presentes en la Casa Rosada.

«No me gustó el discurso de la presidenta: los negros africanos y los pueblos indígenas pusimos los muertos en los procesos de emancipación así que yo como mínimo esperaba que diga que nos iba a devolver los territorios. No podemos pasar otros 200 años de colonialismo interno como los pasamos. La expectativa está en la lucha y en la fuerza organizada de nuestros pueblos», expresó Marcelo Luna de la Coordinadora de Comunidades Charrúas de Entre Ríos (CODECHA), que no participó de la marcha nacional ni de otras convocatorias.

Similar percepción tuvo Auka Paskapuka, del Consejo de la Nación Tonokoté Llutqui, de Santiago del Entero, que concentró en Retiro. «No cubrió la expectativa para nada, me parecio que fueron medidas que se pueden anunciar directamente desde el INAI». En el mismo sentido Ignacio Prafil, de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Río Negro, declaró: «Esperábamos un discurso con más contundencia, que el Estado argentino pida disculpas y haga una reparación que no hemos escuchado».

Bernabé Montellanos tomó «mal» que la presidenta compare la discriminación sufrida por los indígenas con otro tipo de discriminaciones. «Estamos hablando de preexistencia y de culturas ancestrales que hoy seguimos siendo discriminados, olvidados, avasallados, no se respetan nuestros derechos», declaró. La mandataria debería manejar estos conceptos, expresó.

Marcelo Luna además se quejó de las dificultades para ingresar a la Casa Rosada y de lo poco que duró el discurso presidencial. «Estuvimos esperando 3 horas y media, con lluvia, cansados. Me parece que tendría que haber hablado un poco más. Los empresarios cuando vienen a reunirse con la presidenta no necesitan esperar nada, bajan de sus autos, con sus escoltas, y nosotros tenemos que esperar. Lamentablemente vamos a tener que seguir esperando».

En San Pedro, Jujuy, se da uno de los tantos conflictos territoriales del país, el pueblo guaraní reclama 40 mil hectáreas al Ingenio La Esperanza. «Queremos hechos, ya estamos cansados de las palabras, en el karai (blanco) ya no creemos», dijo Claudia Saya, mburubichaguazú de esa localidad, quien participó de la convocatoria en Retiro. «Si tenemos que llegar a nivel internacional lo vamos a hacer porque son nuestras tierras».

Otra de las medidas anunciadas por el Gobierno fue la apertura de la Dirección de Reafirmación de los Derechos que funcionará dentro del INAI y cuyo titular será propuesto por las organizaciones indígenas. Ignacio Prafil, de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Río Negro, consideró que «nosotros pretendíamos que forme un ministerio con todo lo que tiene que ver con los elementos, componentes y técnicos indígenas. Eso todavía no se da».

La ampliación a 20.000 becas estudiantes fue bien recibida por algunos, y relativizada por otros. Rita Vidal, de la organización guaraní Kereimba Iyambae, destacó en declaraciones a este medio que «becas que dicen ser de los pueblos llegan a la escuela y no las dan a nosotros que somos los verdaderos pueblos originarios». Ignacio Prafil, coordinador de Educación Intercultural Bilingüe en Río Negro, planteó que «se anuncian tantas pero hay una cantidad de becas que hace 2 o 3 años que están sin pagar».

De todas maneras, Patricia Cruz de la comunidad aborigen de Maimará destacó ese punto: «Estamos conformes porque van a ayudar a los jóvenes a progresar en el estudio. Espero que sigamos manteniendo contacto con la presidenta». En el mismo sentido, Jorge López, presidente de la comunidad La Loma de la localidad de Aguaray (Salta), coincidió: «Los chicos siempre abandonan porque no tienen fondos para seguir estudiando».

Más allá de la decepción por las medidas y el discurso, Bernabé Montallanos manifestó que las organizaciones territoriales tienen una «pequeña abertura en el Gobierno, hay una buena voluntad para seguir trabajando con el fin de lograr los objetivos que necesitamos». Más coinciliador, Ricardo Aillapi, de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de Rio Negro, expresó que «es un hecho histórico porque nos recibe por primera vez la presidenta de la Argentina. Es como un principio, que ella nos escuchara, para que sepa que estamos vivos y que sienta el contacto con los pueblos originarios. Es un paso importante», dijo el dirigente.

Distinta es la opinión de Marcelo Luna (CODECHA). El líder charrúa expresó que si bien «no es más de lo mismo, no es neoliberal, este Gobierno no está a la altura de las circunstancias en cuanto a reparación histórica de los pueblos indígenas. Tenemos claro de que solamente el autogobierno nos va a devolver la dignidad. La reparación va a venir más que nada de la mano de la lucha y no de los que nos da el Gobierno».

Por su parte Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche Neuquina, criticó en su balance: «No es suficiente el anuncio presidencial de ‘Crear una Comisión para normar la propiedad comunitaria’, cuando la agenda de la Marcha exige una urgente política de restitución territorial y aplicación de la Ley de Emergencia Territorial, aprobada hace 4 años!».

Sobre la ampliación del cupo de becas estudiantiles, expresó que no es «no es suficiente cuando nuestra agenda exige transformar un sistema educativo racista, que ilegalmente se resiste a trasformarse en una educación intercultural y multilingüe». Otro anuncio importante del Gobierno fue la devolución del cráneo de Cafulcurá. Sin embargo para el werken de la Confederación Mapuche no alcanza este compromiso presidencial «si no hay juicio histórico a los responsables de esas muertes y se genera la reparación económica de este genocidio».

Palabras de la Presidenta

Un comentario

  1. Increible! caminaron 8 dias para que les hablen 6 minutos y no diga nada!!

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