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Teknycampo: De La Lola al Caribe, por tercera vez

El taller está orientado a fabricar exclusivamente herramientas para pequeños productores agropecuarios y ya había realizado dos ventas al mismo destino en años anteriores. El mercado exterior les garantizó la supervivencia ante la escasa demanda local.

Fuente : El Litoral.com

Teknycampo SRL, una de la escasas empresas metalúrgicas del país que diseña y fabrica implementos exclusivamente para pequeños productores agropecuarios, concretó recientemente su tercera exportación a Cuba. La operación terminó de realizarse en el mes de junio, con el viaje de los responsables de la firma a la isla caribeña para asesorar a los compradores en el montaje y uso de los 40 hornos carboníferos portátiles adquiridos. Según los directivos, en los últimos años las ventas al exterior sirvieron para mantener a flote el emprendimiento, ya que el mercado local permanece deprimido debido a la escasa asistencia oficial para el campesinado.

“Salvamos el año”

Ubicada en el Paraje La Lola, unos 20 kilómetros al sur de Reconquista, Teknycampo SRL produce en forma artesanal desde molinos multiuso, ralladoras de mandioca o peladoras de maní, hasta trapiches para caña de azúcar, hornos portátiles para elaboración de carbón o implementos de tiro animal para labranza en pequeña escala.

Andrés Stahringer, que comparte la conducción de la empresa con su hermano Ernesto, aseguró que los hornos de carbón que vendieron este año a la isla representaron el doble de la facturación media anual y les “salvaron el año”.

También resaltó que esta operación se consiguió gracias al financiamiento de gente amiga que “hizo una vaquita” para que puedan comprar la materia prima. “Pedir un crédito en el banco nos hubiera significado presupuestar un 20% más caro y hubiéramos perdido el negocio”, aseguró Andrés, quien confesó que sin saberlo le ganaron de mano a fabricantes venezolanos que ya habían vendido con anterioridad 20 hornos similares.

La relación con el país caribeño se inició en 2005 con la venta de 20 molinos para un proyecto de agricultura urbana en La Habana, coordinado por una ONG alemana. Los europeos se contactaron con Teknycampo a través de la página web y, a pesar de que el taller no tenía ni perfil ni experiencia en la exportación, insistieron hasta concretar la operación. Como no estaban inscriptos como exportadores ni tenían la estructura suficiente para producir el volumen solicitado, el envión final se los dio la firma Servipack, de Avellaneda, sin pedirles nada a cambio.

Unos meses después, otros cubanos se contactaron desde una universidad de Santa Clara para pedir cotización por molinos para un proyecto de producción porcina que se financió con fondos suizos. Para ese entonces Teknycampo ya se había inscripto como exportador y cerraron una operación por 50 molinos monofásicos y 25 trifásicos.

Sin apoyo local

El taller funciona dentro del predio de Incupo (Instituto de Cultura Popular) en el Paraje La Lola, que en otros tiempos fuera la Estancia de Pietranera. El edificio es taller, oficina y depósito. Allí, en unos pocos metros cuadrados, apenas 3 operarios (más el director, que trabaja a la par) martillan, sueldan y abulonan pedazos de hierro y chapa, hasta darle forma a los productos finales. “Somos polifacéticos; yo sueldo, diseño… atajamos todos los penales”, bromea Andrés.

éltimamente, la venta a campesinos argentinos se encuentra estancada por la dependencia que tienen de créditos o subsidios especiales. “Los volúmenes de venta son súper inestables, porque dependemos de los fondos que el gobierno o las ONG’s destinen al apoyo de los pequeños productores”, explicó el director, sin que hiciera falta aclarar qué grado de atención se le está prestando al sector desde el Estado. Por ejemplo, la mayoría de las ventas a productores del Programa Social Agropecuario (PSA) se orientan hacia el Chaco y Santiago del Estero, donde tienen más presupuesto, son dueños de la tierra y cuentan con más tradición agrícola. Allí colocan mayormente molinos y las herramientas de tracción animal.

Productos para agregar valor

“Todo está orientado a que el pequeño productor pueda transformar su materia prima”, explica Stahringer.

Entre los productos que fabrican se destaca el Molino Multiuso Tekne 400 (en tres versiones: monofásico, trifásico y a explosión) que se utiliza para triturar maíz o moler caña de azúcar en pequeña escala y se vende a razón de 100 unidades anuales.

También ensamblan un pequeño trapiche para caña con el que se puede obtener azúcar integral o “miel de caña”, alimentos muy consumidos en Formosa, Corrientes y Misiones. A priori, la posibilidad de agregarle valor a la producción debiera ser una ventaja atractiva para los productores; sin embargo es difícil romper con los usos y costumbres. “En la cuenca cañera nuestra es dificilísimo, porque donde hay un ingenio es más cómodo entregar la producción ahí; además sería muy difícil ser productor y vendedor a la vez”, reconoce.

“Nuestra única intención es fortalecer a los pequeños productores; después otros se encargarán de encasillarlo (en una corriente política o de pensamiento); mi aspiración es que en el campo haya muchos pequeños productores y no pocos grandes”, proclama Andrés y enfatiza que su pensamiento no es producto de la cultura académica, sino de la enseñanza familiar.

En el horizonte quedan muchos desafíos. A pesar de que hoy reciben consultas vía mail desde Ecuador, Perú, Bolivia, países centroamericanos y hasta España, en la mayoría de los casos es por poco volumen, con lo que se dificultan las posibilidades ciertas de cerrar operaciones. Más previsible sería afianzarse en el mercado doméstico, pero tampoco es fácil: hay escaso poder de compra y, sobre todo, la firma carece de medios para publicitar sus productos.

Tecnología para los más chicos

Entre las herramientas e implementos que fabrica Teknycampo SRL algunos diseños son propios, como el de la ralladora de mandioca o el equipo solar de agua caliente, y otros son “prestados”, como los del Kanol y el Polinol, que fueron pensados y diagramados por un ingeniero francés, Jean Nolle, quien les enseñó a fabricarlos y les cedió los derechos. Ambos son implementos de labranza de tracción a sangre y comparten la característica de ser polifuncionales. La primera sirve como reja carpidora y aporcadora, como púa cincel o vibrocultivador. La restante es más compleja y puede utilizarse como sembradora (maíz o algodón), vibrocultivador, reja carpidora, rastra o cincel.

Asimismo en los talleres de La Lola se fabrica un deshidratador solar para hortalizas y frutos del monte, desarrollado entre Incupo y la UTN de Resistencia, que tiene mayor salida hacia Salta, Jujuy, Chaco y Formosa. “Con la chaucha de algarroba se hace un tipo de harina que se vende mucho en dietéticas cinco veces más cara que la de trigo”, comentó Stahringer.

Para los pequeños productores de maní cuentan con una descascaradora que agiliza notablemente el trabajo. “Una sola persona puede pelar una bolsa de 14 a 18 kilos en 1 hora, mientras que dos personas a mano tardarían 4 horas”, detalló.

4 comentarios

  1. No dejo comentario, solamente una invitación. Visitá http://www.youtube.com/watch?v=oY4wkvxFamc

    un abrazo
    eduardo

  2. jesus gonzalez renteria

    para comprar un ghorno para carbon vegetal que es lo que necesitaria

  3. Jorge Raúl Pereyra

    Es muy interesante todo lo concerniente a su empresa,y el enfoque socioeconomico al que está orientado. Solicito precio y forma de pago del polinol. Gracias

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